(…) Adeline Chabert-Boué ha sabido desvincular, paciente y obstinadamente, su vocación de pintora de lo espectacular por encima de todo y de las escorias de la pretensión, a menudo infundadas, que abundan en las obras de supuestos maestros de la creación contemporánea. Adeline Chabert-Boué, al ignorar las concesiones y las adulaciones, representa el entusiasmo del trabajo bien hecho, la inteligencia aguda del motivo y la audacia de la búsqueda incesante (…). (…) Frecuentó la Escuela Regional de Bellas Artes de 1955
a 1957, dónde en 1956 consiguió el Primer premio de dibujo,
pero nunca renunció a ese ambiente especialmente cálido
de las clases que le daban en la escuela y de 1979 a 1989 perfeccionó
y afinó su arte (…) con (…) Guy Chaplain, François
Lasgy, Christian Sauvé, Thérèse Denis y, en particular,
el Gran premio de Roma de pintura Robert Savary (…). André Ruellan, Crítico de arte |